En tiempos donde medio mundo opina de todo, publica de todo, se indigna de todo y aun así no sabe ni por qué está cansado, Alí Benítez presentó en la Biblioteca Universitaria de la Universidad Tecnológica de Cancún su libro Casi nadie se conoce. Manual mínimo de introspección frente a un mundo distraído.

La actividad reunió a comunidad universitaria, docentes, estudiantes, autoridades e invitados, con la presencia del Rector de la UT Cancún, Mtro. Enrique Baños. Y sí: hubo protocolo, fotos y presentación formal, pero también algo menos común en estos tiempos de notificación perpetua: una conversación con silencios reales, preguntas honestas y ganas de pensar sin andar fingiendo iluminación instantánea.

El libro de Benítez parte de una idea incómoda: vivimos llenos de estímulos, frases motivacionales, pantallas, pendientes, ruido mental y opiniones prestadas, pero seguimos siendo un misterio para nosotros mismos. Casi nadie se conoce no promete revelar el secreto de la vida en siete pasos —gracias al cielo—, sino abrir una ruta mínima para mirar hacia dentro sin tanta pose.

Durante el encuentro se habló de la introspección como una forma de rebeldía. No la rebeldía de gritar por gritar ni de romper cosas para la foto, sino esa otra, más silenciosa y más difícil: detenerse, cuestionarse, apagar un poco el ruido y preguntarse quién está realmente tomando las decisiones de nuestra vida.

En una publicación posterior, el Rector Enrique Baños señaló que la presentación permitió: 

darnos un respiro del ruido 

y recordó que el encuentro más importante sigue siendo con nosotros mismos. La frase sintetiza bien el espíritu del evento: una biblioteca llena no solo de asistentes, sino de personas dispuestas a pensar un poco más allá del scroll infinito.

La presentación, impecable gracias a la organización de Leyli Solis Frías y su equipo, dejó claro que la lectura todavía puede funcionar como punto de reunión, como pausa y como pretexto para conversar con cierta profundidad. En Cancún, donde muchas veces la cultura parece pelear contra la prisa, el calor, la indiferencia y el “luego voy”, este tipo de encuentros abre una pequeña grieta necesaria.

Casi nadie se conoce ya está en circulación. Y tal vez ese sea su gesto más interesante: no viene a decirle al lector quién es, sino a incomodarlo lo suficiente para que empiece a preguntárselo.

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Fotografía tomada de la red social de la UT

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